¿Qué hay dentro, padre?

25711214364_870c745a4b_n—¿Qué hay dentro, padre?

—Nada.

Esa era siempre su respuesta. Nada. Nunca se atrevió a protestar y quejarse. Qué sentido tenía cargar con un carromato pesado sobre el que se apoyaba una caseta cerrada a cal y canto. Qué sentido tenía arrastrarlo a través de carreteras destartaladas y pueblos desolados. Qué sentido tirar de él si, pese a estar aparentemente vacío, no les servía siquiera para refugiarse en él durante las noches de tormenta.

—Padre, llueve. ¿No podríamos guarecernos?

Él negaba con la cabeza.

—Es peligroso, hijo. No lo entiendes.

Era cierto. No lo comprendía. Aún recordaba un tiempo —ya lejano— en que, cuando se aproximaba al carromato, intuía un llanto, o un grito, o un gemido. Quizás fuera incluso un gañido, como aquel que escuchaba en otros carros cuando, en raras ocasiones, se cruzaban con otra alma andrajosa y solitaria. O en las pocas casas que quedaban en pie cuando inusitadamente entraban a alguna población.

Normalmente, sin embargo, el mundo a su alrededor se debatía entre la hostilidad, la apatía o la indiferencia.

Un día el chico le echó agallas y preguntó:

—¿Es madre?

El padre lo observó sorprendido.

—Lo era. ¿Aún la recuerdas?

El chico no supo qué responder.

Entonces, el padre se acercó al carromato, sacó una llave que colgaba de su cuello y abrió el candado que había mantenido la puerta cerrada durante años. El chico se asomó temeroso.

—¿Qué hay dentro? —preguntó el padre.

—Dentro, solo polvo.

—Así que llegó el momento.

El padre le entrega a su hijo las llaves, le besa en la frente, seca sus lágrimas, sube al carromato y se encierra.

—Aunque oigas gemidos, llantos o gañidos, no abras —añade ya desde dentro.

El chico cierra el candado, carga sobre sus hombros el yugo y emprende de nuevo su camino. El mundo lo observa hostil y solitario. Muy pronto se oyen gemidos y gañidos, pero nunca abre la puerta.

Si se acerca a un pueblo en el que aún hay vida y unos niños le preguntan qué esconde, él responde tal y como le enseñaron:

—Nada.

Y ante la mirada de extrañeza de los niños, carga con su culpa y lentamente, tirando del carromato, se aleja.

Fuente de la fotografía: Midnight, Lofoten Islands, Norway vía (licencia)

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2 comentarios en “¿Qué hay dentro, padre?

  1. Inquietante, intrigante, sugerente, magníficamente escrito, después de leerlo me ha quedado dentro, sin palabras, una vibración extraña ni triste, ni alegre, ¿un poco sobrecogida? y sin embargo es muy bello.

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