El edificio

A Santi y su edificio. Por lo mucho que disfruto leyéndote.

Ayer por fin lo vi. El edificio. A lo lejos, asomando tímidamente, quebrando la armonía horizontal del ocaso. La prensa llevaba anunciándolo una semana. En breve verán el edificio. Aparecerá cuando menos se lo esperan. El edificio.

Llevábamos semanas esperándolo, imaginándolo, inventándolo, recreándolo. Lo describíamos en nuestros ratos libres, lo narrábamos mientras soñábamos. Todo giró, durante esas semanas, en torno al edificio. Y entonces, asomó la cabeza, allá a lo lejos. El edificio.

Majestuoso, magnánimo, descomunal. Crecía día a día. Con unos buenos prismáticos podían intuirse las grúas y los andamios. Aunque era mejor dejar que fuera la imaginación quien los viera. Pensé en hacer las maletas y enrolarme en una de las cuadrillas de voluntarios que partían en dirección al edificio. Me desanimó el asma. Cómo iba a alcanzar el último piso para sumarme al proyecto más espectacular de la humanidad. Las vecinas y los viejos contaban que llevaba varios días ascender hasta la cima. A pie, por las escaleras. Que algunos incluso morían en el intento. Me arrepentí. Me entró miedo. Mejor contemplar el futuro desde la ventana. El edificio.

Así que lo vi crecer. Sentado en la terraza de mi casa. Mientras el resto sudaba añadiéndole pisos, moría asfixiado entre sus muros o se enamoraba y se entregaba al deseo de la carne en alguna de sus habitaciones sin estrenar. El edificio crecía impávido. Yo lo observaba, anotaba sus progresos, sus derrumbamientos. A veces añoraba un pasado con un horizonte virginal. A veces fantaseaba con un futuro sin horizontes. Y mientras, el edificio crecía. Lenta y constantemente. Ajeno a los de fuera y a los de dentro. Rasgando el manto de nubes, clavándose en mi mirada. El edificio. Siempre el edificio. Desde aquella mañana en que por primera vez lo vi. Solo el edificio. Allá a lo lejos.

*Este edificio no es otro que el que Santi Pérez Isasi está construyendo día a día en su blog. Un edificio que, desde los cimientos, me ha enganchado por su poder sugestivo y al que le debía un cuento.

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