Un bicho raro

“Una nuez, o bocado de adán, menos una costilla”, Joaquín Sabina

la nuez prominenteAquel chico tenía una nuez prominente.

Desde pequeña Inés había sentido curiosidad por esa protuberancia a medio camino entre la barbilla, la clavícula y las primeras costillas. Le gustaba observarla de cerca, analizarla. Los otros niños le llamaban bicho raro, la insultaban, la menospreciaban y marginaban. No le importaba demasiado. Esa situación de aislamiento social le permitía perseverar en su fetichismo. Si eres un bicho raro y todos a tu alrededor asumen que lo eres, a nadie le extraña que pases toda la hora de clase ensimismada mirando la nuez de tu compañero de mesa.

Con el tiempo, las ansias de observarla se transformaron en deseos de tocarla. La nuez. Inés la imaginaba suave, pero rugosa, firme y escurridiza. Todos sus intentos se frustraron cuando, ante las constantes negativas de los otros niños de clase, se abalanzó violentamente sobre uno y le palpó la nuez. El gesto fue tan violento que su compañero de clase estuvo muy cerca de morir ahogado.

La expulsaron temporalmente. «Ocho años y expulsada», no dejaba de repetir su madre apesadumbrada. «Hay que hacer algo con esta niña si no queremos que acabe siendo una delincuente», añadía su padre. La cambiaron de colegio. Un nuevo centro, un nuevo inicio. Tenía la oportunidad de enterrar al bicho raro y renacer como una niña del montón. La recién llegada a la que todos quieren conocer.

Inés interpretó su papel a la perfección. Se disfrazó de niña normal, incluso llegó a liderar los rankings de chicas populares de la clase. Cumplidos los trece, se especializó en la conversación sobre chicos. Hablaba del cuerpo musculado de los estudiantes de bachillerato, de los ojos azules de Raúl, del bedel guaperas que hacía la vista gorda cuando las veía salir corriendo en medio de una nube de humo.

Pura fachada. Mientras la profesora de Historia divagaba sobre el final del Antiguo Régimen y las guerras napoleónicas, ella fantaseaba con la nuez ligeramente respingona de Raúl, con la tímida prominencia de Sergio, con la meseta tosca de Gorka. Aunque ninguna acababa de convencerla por completo.

Hasta que apareció aquel chico. Era el nuevo. Un bicho raro que huía de algún instituto en el que lo marginaban, lo insultaban y lo menospreciaban. La nuez de aquel chico le volvió loca desde el primer momento en que cruzó la puerta de clase. Perdió horas y horas observándola —sus notas se resintieron—, hasta que se armó de valor y lo invitó a salir.

El primer día que quedaron, se pasó toda la cita desviando la mirada de su cara para evitar que sus ojos fueran directos a su nuez. Él pensó que aquella chica, tan popular en el aula, era excesivamente tímida.

Tras la segunda cita y el primer beso, demasiado casto para su gusto (el de ella), tuvo que darse una ducha de agua fría para aliviar la excitación que la cercanía de  su nuez había provocado en su cuerpo.

La tercera cita fue la definitiva. No lo pudo evitar. Se abalanzó sobre él en cuanto se quedaron solos. Lo besó, lo acarició y, en cuanto tuvo su nuez a mano, se recreó en ella, la escrutó a conciencia, la tocó con suavidad, posó sus labios sobre ella, la lamió con delicadeza. Él ni se inmutó. Le dejó hacer. Aquella rareza de Inés le encantó, le excitó y le dio la seguridad que le faltaba para tomar también él la iniciativa. En cuanto ella soltó su nuez, él le sujetó con cariño la cara, la miró a los ojos y, sacando no sin cierta timidez la lengua, se acercó a su rostro para lamerle lujuriosamente los párpados.

—¿Qué haces? —preguntó ella entre la sorpresa y el asco.

Él no supo qué contestar. Ocultó su lengua, se escabulló entre sus brazos y no volvió a verlo.

—A los tres días me enteré de que sus padres lo habían cambiado de nuevo de colegio —me contó Inés una noche mientras lamía con delicadeza mi nuez—. ¿Te lo puedes creer? ¡Qué bicho raro!

Fuente de la fotografía: Chris Blackstone 25 (licencia)

*Este relato responde al reto de Cuentiembre (un cuento al día en noviembre) lanzado por @megustaescribir y se inspira en la palabra del día (#nueces) propuesta por @InstagramELE.

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