112: Llamada de emergencia

—Emergencias, ¿dígame?

—He visto un accidente.

—¿Puede indicarme el lugar?

—En la esquina de mi calle.

—¿Y su calle es…?

—Hermenegildo Santibáñez.

—¿Ha sido testigo del accidente, señora?

—No, he llegado tarde.

[Primer silencio, de aproximadamente medio segundo, en la línea telefónica. Denota sorpresa.]

—¿Es un accidente de coche?

—Eso quisiera yo saber.

[Segundo silencio, de aproximadamente un segundo, en la línea telefónica. Denota desconcierto.]

—Señora, ¿puedo preguntarle qué ha visto?

—Más bien poco. Es una pena. Ya sabes, un apartamento de orientación suroeste, muy bien situado para no pasar frío en el invierno. Pero a la hora de la verdad… cuando pasa algo interesante en el barrio… nada.

—¿Pero está usted en su casa?

—Sí, hijo, en la terraza.

[Tercer silencio, de aproximadamente segundo y medio, en la línea telefónica. Denota incredulidad.]

—¿Puede ver si hay heridos?

—Qué más quisiera. Iba yo a estar hablando contigo… que eres un cielo, pero…

[Cuarto silencio, de aproximadamente dos segundos, en la línea telefónica. Denota incomodidad.]

—Uy… parece que llega una ambulancia. Sí que has sido rápido.

—Me informan mis compañeros que ya habíamos recibido el aviso.

—Estupendo. ¿Y vendrá también la policía? ¿O los bomberos?

[Quinto silencio, de aproximadamente tres segundos, en la línea telefónica. Denota cabreo.]

—Como comprenderá no podemos darle dicha información.

—¿Y para qué estáis entonces?

—Para recibir avisos de emergencias.

—¿Y no es lo que yo he hecho? ¿Avisaros?

[Sexto silencio, de aproximadamente cinco segundos, en la línea telefónica. Denota irritación extrema.]

—Señora, le voy a colgar. La línea debería estar libre para emergencias de verdad.

—De acuerdo, hijo. Pero llamaré más tarde para saber cómo ha ido.

—No llame, por favor. No atenderemos su llamada.

—¿Y si tengo un accidente?

[Séptimo silencio, de aproximadamente siete segundos, en la línea telefónica. Denota que el telefonista se ha quedado sin palabras.]

—Muy amable, hijo. Le llamaré más tarde. Vete preparando la ambulancia. Mi dirección es calle Hermenegildo Santibáñez…

[Último silencio, precedido por un grito ahogado y nervioso al otro lado de la línea. Fin de la llamada.]

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